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Global4 de sept. de 2026
Un deslizamiento de tierra rara vez se produce sin previo aviso. Antes de que una ladera ceda, el terreno suele deformarse, desplazarse, agrietarse o empezar a acelerarse. Para las personas que viven o trabajan al pie de laderas inestables, cerca de minas a cielo abierto, en torno a presas y embalses, o junto a carreteras y vías férreas, detectar esos cambios a tiempo puede marcar la diferencia entre una situación controlada y una emergencia.
La dificultad radica en que el movimiento suele ser demasiado pequeño para percibirlo a simple vista, y las condiciones pueden cambiar más rápido de lo que permite un programa de inspecciones. Para eso sirve la vigilancia continua de deslizamientos de tierra. Al combinar el posicionamiento de alta precisión, la monitorización por radar, la recopilación automatizada de datos y el software de monitorización, un sistema de monitorización convierte los movimientos sutiles del terreno en información sobre la que se puede actuar. En lugar de limitarse a preguntarse si una ladera se está moviendo, el equipo responsable puede preguntarse cuánto, dónde, a qué velocidad, si el comportamiento está cambiando, cuándo se debe activar una alerta y qué debe hacerse cuando esto ocurra.
Los deslizamientos de tierra se deben a múltiples factores que actúan al mismo tiempo: la geología, las precipitaciones, la erosión, las excavaciones, las aguas subterráneas y los cambios en el entorno. Una ladera que hoy parece estable puede comportarse de forma diferente tras una semana de lluvia o una vez que comiencen las obras en las inmediaciones.
Por eso, en entornos de alto riesgo, las inspecciones periódicas por sí solas no son suficientes. Una medición realizada una vez a la semana, o incluso una vez al día, no aporta información alguna sobre lo que ha ocurrido entre una lectura y otra. La monitorización continua de las laderas aporta una visión constante de cómo se comportan el terreno y las estructuras que se asientan sobre él. El objetivo no es obtener más datos, sino identificar cambios significativos con la suficiente antelación para que los responsables puedan evaluarlos y actuar.
Lo más difícil de la detección de deslizamientos de tierra es detectar el movimiento antes de que sea evidente. Los sensores GNSS de alta precisión miden el desplazamiento de forma continua en puntos de monitorización seleccionados, lo que permite realizar un seguimiento de la posición a lo largo del tiempo e identificar la tendencia, en lugar de centrarse en lecturas individuales. En un área más amplia, el SAR terrestre y la monitorización de deformaciones multipunto muestran dónde se está moviendo la superficie y en qué medida.
Juntos, ambos sistemas responden a preguntas complementarias:
Nuestra gama de productos de monitorización combina sensores GNSS de alta precisión, sistemas de monitorización de deformaciones multipunto, software de monitorización y adquisición automatizada de datos para la monitorización de la estabilidad de taludes, la prevención de deslizamientos de tierra, la minería, las presas y otras infraestructuras críticas.
No hay ningún sensor que por sí solo cubra todos los entornos de monitorización. El GNSS proporciona datos precisos sobre el movimiento en puntos concretos. El radar terrestre observa la deformación en toda la superficie de una ladera. Los registradores de datos recogen las lecturas de los instrumentos de campo, y el software integra toda la información para su análisis. La combinación de todos estos elementos es lo que convierte la instrumentación en un sistema de alerta temprana.
Los sensores GNSS registran de forma continua la posición tridimensional de los puntos críticos e identifican los cambios en el desplazamiento.
El SAR terrestre y la monitorización de la deformación multipunto revelan el patrón espacial del movimiento a lo largo de una ladera, incluidas aquellas partes en las que no se han instalado instrumentos.
Los sistemas de adquisición automatizados recogen las lecturas de distintos sensores y las transmiten a la plataforma de monitorización sin que sea necesario que nadie se desplace al lugar.
El software de monitorización transforma las mediciones en bruto en tendencias, paneles de control, alarmas e información de alerta temprana, de modo que el equipo responsable pueda valorar cuándo es necesario investigar más a fondo o tomar medidas.
El resultado no es un conjunto de sensores, sino un flujo de trabajo que abarca desde la medición hasta el análisis, pasando por la alerta y la respuesta.
Una alerta solo tiene sentido si da lugar a una decisión. Por lo tanto, una estrategia de vigilancia de deslizamientos de tierra debe contar con umbrales y procedimientos de respuesta acordados de antemano, basados en el desplazamiento, la tasa de deformación o un cambio en el comportamiento observado. Un marco simplificado de escalada podría seguir esta secuencia: Normal → Atención → Alerta → Respuesta de emergencia.
Cada fase conlleva una serie de medidas predefinidas: inspección más exhaustiva, acceso restringido a parte del emplazamiento, interrupción de los trabajos, cierre de una carretera o evacuación conforme al plan de emergencia de la autoridad competente. El sistema de vigilancia aporta las pruebas y son los responsables de la seguridad quienes toman la decisión. Esa distinción es importante, ya que la tecnología sirve de apoyo a la gestión de emergencias, en lugar de sustituir el criterio técnico, la evaluación geológica o los procedimientos establecidos.
Los taludes de las minas abarcan grandes superficies, y cualquier movimiento supone un peligro tanto para los trabajadores como para la maquinaria y la producción. La monitorización en tiempo real mediante GNSS y radar proporciona a los equipos mineros una visión continua de la deformación de los taludes y de cualquier cambio que se produzca en ellos.
Las viviendas, los colegios y las vías públicas suelen estar situados sobre terrenos naturalmente inestables. La vigilancia continua proporciona a las autoridades información actualizada sobre si las condiciones están cambiando y si es necesario adoptar medidas de precaución adicionales.
La inestabilidad en los alrededores de una presa tiene consecuencias que van mucho más allá de la zona inmediata. Los sistemas GNSS y el SAR terrestre permiten realizar un seguimiento de las deformaciones a largo plazo y facilitan la supervisión estructural y medioambiental de la propia infraestructura.
Las vías que atraviesan terrenos montañosos o propensos a deslizamientos de tierra están expuestas a lo largo de todo su recorrido. La vigilancia permite detectar las deformaciones que afectan a un talud o a una estructura antes de que se produzca un fallo visible o se imponga un cierre.
El resultado más importante de un sistema de vigilancia no es un gráfico. Es el tiempo: el tiempo que necesita un ingeniero para investigar, que un operario para detener el trabajo, para restringir el acceso, para cerrar una carretera, para desplazar el equipo, para que los servicios de emergencia actúen y, en los casos más graves, el tiempo que necesitan las personas para ponerse a salvo.
Por eso, la monitorización de alerta temprana debe formar parte de una estrategia de gestión de riesgos, en lugar de constituir un proyecto de instrumentación aislado. El riesgo de deslizamientos de tierra no siempre puede eliminarse, pero sí puede entenderse, vigilarse y gestionarse.
Una estrategia eficaz debe partir del emplazamiento, y no de la lista de sensores. ¿Qué zonas son potencialmente inestables? ¿Dónde se encuentran las personas y los activos críticos? ¿Qué tipo de movimiento se espera y qué condiciones podrían provocarlo? ¿Con qué frecuencia deben realizarse las mediciones, quién recibe las alertas y qué ocurre a continuación? Una vez que se disponga de esas respuestas, se podrá diseñar la arquitectura de monitorización en función del perfil de riesgo real del emplazamiento.
Lo que hace esa cadena es conectar lo que está ocurriendo en la ladera con lo que las personas responsables deben saber, en el momento en que necesitan saberlo.
El futuro de la seguridad frente a los deslizamientos de tierra no pasa por instalar más sensores. Se trata de contar con sistemas de vigilancia que proporcionen información fiable y continua, identifiquen los cambios relevantes y vinculen dichos cambios a los procedimientos ya acordados. Para las organizaciones responsables de minas, presas, infraestructuras de transporte y comunidades situadas en terrenos propensos a los deslizamientos de tierra, la cuestión ya no es si la monitorización es necesaria, sino cómo diseñarla para que la información adecuada llegue en el momento oportuno.
Nuestras soluciones de monitorización integradas combinan el posicionamiento GNSS, la monitorización de deformaciones multipunto, el radar terrestre, la adquisición automatizada de datos y software para la monitorización de deformaciones en tiempo real y la alerta temprana en entornos de alto riesgo. Un deslizamiento de tierra puede comenzar con un movimiento demasiado pequeño para ser visible, pero ese movimiento se puede medir, y la medición es lo que nos da tiempo para actuar.
CHC Navigation (CHCNAV) desarrolla soluciones avanzadas de cartografía, navegación y posicionamiento diseñadas para aumentar la productividad y la eficiencia. CHCNAV, que presta servicio a sectores como el geoespacial, la agricultura, el control de maquinaria y la autonomía, ofrece tecnologías innovadoras que potencian a los profesionales e impulsan el avance del sector. Con una presencia global que abarca más de 140 países y un equipo de más de 2.200 profesionales, CHC Navigation es reconocida como líder en el sector geoespacial y más allá. Para obtener más información sobre CHC Navigation [300627.SZ], visite: https://geospatial.chcnav.com/about/overview
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